Los ojos ya me arden de tanto mirar,
me arden sangrando porque no les doy la tregua nocturna que necesitan.
Son las 12 y la ansiedad ya me consume… nuevo record…
generalmente me baja a las tres de la mañana,
cuando mi inconsciente, mi celular y mi pecho apretado están de acuerdo en sus maniobras kamikaze. Comienzo a contar lentamente,
deteniendo el tiempo, intensificando el sentimiento y la desesperación,
cuento todas aquellas cosas que quiero hacer, esas que de súbito se me aparecen como fantasmas, incluso si uno se pone atento, es posible sentir el ectoplasma salpicándote en la lengua (es parecida a la sensación de los Peta-Zeta).
La lista es infinita, y nada puede hacerse, pues todo es mundanamente posible, inalcanzablemente alcanzable. La histeria aumenta y agarro la cámara,
el reproductor ya sabe que música poner, y me voy.
La puerta está abierta y ya nada puede hacerse.
Infinitamente me despojo de todo aquello que no soy,
quiero creer en la reencarnación por un día,
no en esa que te perdona los pecados,
no en esa que te venden tal cual corredores de inmobiliarios.
Quiero una reencarnación para mí misma,
para enfrentarme de una vez por todas a esa que soy todo el tiempo.
Voy a plasmar todo lo que siento, todo lo que amo intensamente,
y anhelar con intensidad que puedas sentirlo, que a través de lo que yo veo me permitas algún día llegar a ti (por mientras apelo a la telepatía).
Los cachetes se me ponen rojos, últimamente no te puedo sacar de la cabeza,
y aunque todo esté yendo de maravilla (si...Como las semillas de los girasoles),
es inevitable la caída sin paracaídas que me cala hondo en los huesos.
Mientras la eternidad se va adentrando en la adrenalinica experiencia,
comienza a llover, invernalmente. Como bombas explosivas mi suelo, tu suelo,
se va llenando de hoyos.
Gotas calientes, rojas, espesas, sanguíneas, plasmáticas y eritrociticas. Son mis ojos los que están lloviendo.
Quiero agarrarte fuerte del brazo,
ponerte parche curitas donde más te duele,
sobarte la cabeza y darte un beso en el cuello.
Quiero pasearte por mis fantasías orientales,
esas de las que siempre ríes, como diciendo que no tengo remedio.
Llenarte de frambuesas, esparcirlas en tu piel amplia y blanca (como un lienzo). Hacer de ti, tus sentimientos y tu cuerpo, arte. Quiero que me permitas entrar…
…Me puedo estimular
con música y alcohol,
pero me excito más
cuando estoy con vos
siento todo irreal...
Quiero poder seguir esta historia.
PD: Guess it
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